EL GLP es un producto secundario que se genera durante la extracción de gas natural (60%) y durante el refinado de petróleo (40%). Por tanto, si no lo utilizamos, se pierde.
Es una combinación de moléculas de propano y butano, con trazas de otros compuestos. El GLP es incoloro e inodoro. Se le añade un agente fuertemente "odorizante" para detectar con facilidad cualquier fuga, por pequeña que sea. En condiciones normales de temperatura, el GLP es un gas. Cuando se somete a presiones moderadas o se enfría, se transforma en líquido. En estado líquido, se transporta y almacena con facilidad. Una vez enfriado o presurizado, el GLP suele almacenarse en contenedores de acero o aluminio.
El GLP tiene dos orígenes: el 60% de la producción se obtiene durante la extracción de gas natural y petróleo del suelo. El 40% restante se produce durante el refinado de crudo de petróleo. El GLP es, por tanto, un producto secundario que existe de forma natural.
En el pasado, el GLP se destruía por venteo o quema en antorcha (era un producto indeseable y se quemaba). Con ello, se desperdiciaba el enorme potencial de esta fuente de energía excepcional.
El GLP es una fuente de energía excepcional por su origen, ventajas, aplicaciones e industria. Se trata de una energía limpia, baja en carbono, eficiente e innovadora, que ofrece beneficios a los consumidores, la industria y el medio ambiente.
A día de hoy, el GLP es un combustible eficiente y sostenible, con una combustión limpia, y una fuente de energía vital para cientos de millones de personas en todo el mundo. Se trata de una energía polivalente con –literalmente– miles de aplicaciones. Es portátil, puede transportarse, almacenarse y utilizarse prácticamente en cualquier lugar del mundo, y existen reservas para muchas décadas. Además, el GLP produce menores emisiones de gases de efecto invernadero que la gasolina, el gasóleo y la electricidad, en términos de equivalencia energética.
El GLP ayuda a mejorar el nivel de bienestar de comunidades enteras. No tiene un impacto social oculto.
Todo lo contrario, en las zonas rurales de los países en desarrollo, el GLP es en muchas ocasiones la primera alternativa moderna a los combustibles de cocina tradicionales, como la leña, el carbón vegetal o el estiércol. Mejora la calidad de vida y, lo que es más importante, hace posible que las mujeres y los niños dediquen menos tiempo a recoger combustible, con lo que disponen de más tiempo para ir al colegio o para realizar actividades económicas de valor añadido dentro de su comunidad.
Por otro lado, la exposición a la mezcla de partículas y productos químicos tóxicos que se liberan cuando se emplea madera u otra biomasa para cocinar en interiores es la causa de enfermedades muy extendidas, que reducen sensiblemente la esperanza de vida de muchas personas que viven en comunidades pobres (1). Por su combustión intrínsecamente limpia, el GLP puede hacer una aportación práctica importante a la limpieza del aire que respiramos.
El GLP también ayuda a reducir las emisiones de hollín y partículas que, aparte de afectar a la calidad del aire en interiores y exteriores, pueden causar problemas graves de salud. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire por partículas sólidas reduce un promedio de 8,6 meses la esperanza de vida de los habitantes de la UE.
(1) LP GAS: Healthy Energy for a changing world, World LP Gas Association, April 2009,
http://www.worldlpgas.com/page_attachments/0000/1759/LP_Gas_Healthy_Energy_for_a_Changing_World.pdf
El GLP es un combustible rico en energía, con un poder calorífico unitario mayor que cualquier otro combustible habitual como, por ejemplo, el carbón, el gas natural, el gasóleo, la gasolina, el fueloil y los alcoholes derivados de biomasa.
El GLP genera emisiones de carbono similares a las del gasóleo e inferiores a las de la gasolina. Por eso, puede contribuir positivamente a mejorar la calidad del aire, en comparación con el gasóleo, el fueloil de calefacción y los combustibles sólidos.
El GLP se encuentra disponible prácticamente en todas partes y favorece el uso de las tecnologías renovables.
El GLP también aporta seguridad al suministro ya que, debido a su doble origen, existen reservas importantes. No depende de la disponibilidad de una fuente individual y puede suministrarse en todo el mundo mediante una infraestructura de transporte flexible.
Desde la perspectiva del calentamiento global, la selección de combustibles es importante para reducir las emisiones de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero. En numerosas aplicaciones, como transporte, cocinas, calefacción, procesos industriales y generación de energía a escala local, existe un importante potencial para los combustibles alternativos de baja generación de carbono que, como el GLP, tienen una huella de carbono menor que los combustibles tradicionales. Sobre todo en aplicaciones a pequeña y mediana escala.
Diversos estudios indican de forma sistemática que el GLP genera emisiones de carbono similares a las del gasóleo e inferiores a las de la gasolina.
Además, la huella de carbono del GLP es un 20% inferior a la del fueloil de calefacción y un 50% inferior a la del carbón.
En consecuencia, el GLP puede ayudar a reducir las emisiones de CO2.
El GLP también ayuda a reducir las emisiones de hollín, que suponen la segunda contribución en importancia al calentamiento global y que, además, son causa de problemas de salud graves.
El GLP puede emplearse como complemento a las fuentes de energía renovables. Es una fuente de energía limpia que no depende de las condiciones meteorológicas o de la presencia de luz solar, y proporciona un suministro de energía ininterrumpido, limpio y seguro.
El GLP es un combustible rico en energía, con un poder calorífico unitario mayor que cualquier otro combustible habitual como, por ejemplo, el carbón, el gas natural, el gasóleo, la gasolina, el fueloil y los alcoholes derivados de biomasa. Dicho de otra manera: una llama de GLP tiene una temperatura más alta. Y esta ventaja puede traducirse en una mayor eficiencia.
El GLP es más eficiente que la generación de energía a partir de gas natural canalizado, lo que lo hace ideal para viviendas y negocios en zonas rurales. Se trata de una fuente de energía rentable y económica, que puede resultar hasta cinco veces más eficiente que otros combustibles tradicionales y utilizarse con menos desperdicio y haciendo un mejor uso de los recursos de nuestro planeta.
El GLP resulta extremadamente versátil y transportable. Puede transportarse por mar, por ferrocarril o por carretera. Se encuentra disponible en una gran variedad de opciones de envasado y almacenamiento y llega hasta los lugares más remotos.